martes, 19 de mayo de 2009

Despacito y con buena letra

Cómo llevo tiempo sin actualizar, voy a pegar un fragmento de "El Nombre del Viento", que es el que se está utilizando para promocionarlo (con mucho acierto) y que resume a la perfección cómo es el protagonista, Kvothe:

kvothe nombre viento

Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz». Los nombres son
importantes porque dicen mucho sobre la persona. He tenido más
nombres de los que nadie merece.
Los Adem me llaman Maedre. Que, según cómo se pronuncie,
puede significar «La llama», «El trueno» o «El árbol partido».


«La llama» es obvio para todo el que me haya visto. Tengo
el pelo de color rojo intenso. Si hubiera nacido hace un par
de siglos, seguramente me habrían quemado por demonio.
Lo llevo corto, pero aun así me cuesta dominarlo. Si lo dejo a su
antojo, se me pone de punta y parece que me hayan prendido
fuego.


«El trueno» lo atribuyo a mi potente voz de barítono y a la instrucción
teatral que recibí a temprana edad.


«El árbol partido» nunca lo he considerado muy importante.
Aunque pensándolo bien, supongo que podríamos considerarlo al
menos parcialmente profético.


Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba
cómo sonaba
. También me han llamado Shadicar, Dedo de Luz y
Seis Cuerdas. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano
y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he
ganado. Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba
«saber».


Me han llamado de muchas otras maneras, por supuesto. La mayoría eran nombres burdos, aunque muy pocos eran inmerecidos.


He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de
Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y
cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la
mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos
de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He
hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones
que hacen llorar a los bardos.


Quizá hayas oído hablar de mí.